Camino de Santiago; el albergue

Camino de Santiago; el albergue 

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Durante el Camino siempre encontrarás un albergue con un servicio básico pero de calidad. En general, estos establecimientos suelen ser muy sencillos pero en ellos el peregrino encuentra todas las comodidades.

Es un error iniciar el Camino pensando que el alojamiento será gratis, puesto que en los albergues siempre exigen algún tipo de donativo para garantizar el buen mantenimiento y funcionamiento de los mismos. Pese a esto, cualquier persona será acogida si se encuentra en una situación complicada y no puede pagar.

Debes tener tener en cuenta también que no podrás permanecer más de una noche en el mismo albergue, aunque las personas con problemas de salud sí podrían quedarse más tiempo.

Recuerda llevar contigo la Credencial del Peregrino, pues se te exigirá en cada albergue.
Las reservas no son admitidas y las camas se adjudican siguiendo el orden de llegada de los peregrinos. Ten cuidado si viajas en un grupo grande ya que suele ser complicado encontrar camas para todos.

Vivir el Camino durmiendo en albergues suele ser siempre una experiencia muy positiva: la convivencia con personas de muy diversas procedencias y compartir vivencias enriquece mucho al peregrino. Se crea una atmósfera imposible de encontrar en otros lugares.

En muchos de los albergues podrás encontrar símbolos religiosos o referencias de fe, ya que muchos son creados por parroquias, colegios religiosos o monasterios. Incluso en algunos podrás encontrarte con algún sacerdote o una comunidad monástica.

En caso de que no encontrases un albergue libre una noche, los ayuntamientos suelen acondicionar espacios públicos como polideportivos o colegios, para garantizar que nadie se quede sin un rincón donde dormir.

El peregrino puede consultar información más concreta (sobre disponibilidad, por ejemplo) a través de la nueva aplicación diseñada por Segittur.

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