Ruta Jacobea; lesiones habituales

¿Cómo actuar contra las ampollas en el Camino? Material necesario y recomendaciones

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Sugerencias para curar las ampollas en el Camino de Santiago

 

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El Camino de Santiago además de ser una misión espiritual, también es un desafío físico para todos los senderistas. Durante varios días someterás a tu cuerpo a largos recorridos, caminos escabrosos y temperaturas cambiantes. En este caso, tus pies serán los responsables de llevarte hasta el último tramo, por lo que es posible desarrollar una que otra ampolla durante el trayecto.

Todos sabemos que estas lesiones en los pies pueden llegar a ser muy dolorosas. Así que actuar contra ellas a tiempo te permitirá disfrutar de la peregrinación y alcanzar el final de la travesía sin mayores inconvenientes.

 

¿Cómo curar las ampollas en el Camino de Santiago?

Los pies de cada viajero reaccionan de forma distinta a las exigencias del Camino de Santiago. Sin embargo, las ampollas más comunes en el senderismo son las transparentes y las de sangre. En ambos casos sentirás dolor, incomodidad e incluso pueden aparecer infecciones.

  • En cuanto detectamos la aparición de una ampolla, lo primero que debemos hacer es lavar nuestros pies con jabón neutro y dejar que estos respiren. La ampolla la podemos limpiar con yodo o alcohol y aplicar crema antiséptica. Procura tomarte el día para sanar lo más que puedas y evitar que roces la herida con el calzado. Las ampollas son la forma en la que el cuerpo pide un poco de descanso.
  • Si la burbuja es pequeña, lo mejor es que la dejes sanar por sí sola pues la piel puede absorberla. Pero si la hinchazón tiene más de 3 cm, debes armarte de valor pues hay que drenar el líquido. Necesitarás aguja esterilizada para pinchar el abultamiento y gasa limpia para presionar los laterales de la lesión. Ten en cuenta estos complementos al momento de hacer el equipaje.
  • Al día siguiente ya estarás listo para regresar a tu peregrinaje en el Camino de Santiago. Protege la ampolla con una bandita adhesiva o apósitos de gel anti-fricción y utiliza calcetines suaves de materiales absorbentes (No te olvides: ¡Siempre sin costuras!). También recomendamos intercambiar de vez en cuando el calzado cerrado con sandalias cómodas y descubiertas.
  • En cada tramo debes vigilar la evolución de la ampolla, limpiarla (el agua templada también es útil) y adaptar su protección de acuerdo al clima y el tipo de terreno. En caso de que observes pus, inflamación, mal olor y aumento del dolor, entonces debes acudir al centro de asistencia más cercano, en el camino hay muchos.

 


Camino de Santiago; dolencias

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Las pequeñas dolencias durante el Camino de Santiago

El Camino es una experiencia maravillosa pero también dura.

Es necesario entrenar nuestro cuerpo previamente para asegurarnos de llegar en perfectas condiciones a Santiago de Compostela: en general, no estamos acostumbrados a tantos kilómetros diarios, y el cuerpo puede llegar a resentirse.

Por ello, os hablamos en esta ocdolencias-camino-santiagoasión de las dolencias más habituales durante el Camino…

¿Sabéis cómo solucionar los pequeños problemas de salud?

Las ampollas y los roces son una de las dolencias más comunes en el peregrino.

Por ello, es imprescindible prevenir cuidadosamente este tipo de dolencia. Las pieles especialmente sensibles tienden a sufrir más los roces. La mezcla de calor, sudor y humedad hace que los peregrinos sean propensos a sufrir las ampollas.
Para reducir el dolor y las molestias, se recomienda la aplicación de vaselina o pomadas si éstas aparecen en la misma zona del pie habitualmente. Su aplicación evitará que el molesto roce no sea tan intenso.

Aplicar polvos de talco bajo los calcetines es también una buena manera de evitar dolencias. Los calcetines evitarán la sudoración excesiva. El uso de un calcetín fino bajo uno más gordo ayudará a absorber el sudor. No es nada aconsejable estrenar botas, y sí utilizar un calzado que esté algo gastado.

A lo largo de las caminatas, el pie agradecerá un poco de agua. No dudes en aprovechar cada vez que encuentres un río.
Cuidar las uñas y revisarlas diariamente es un factor fundamental.
La tendinitis es otra de las dolencias habituales en el Camino. El peregrino la apreciará cuando sienta un dolor intenso en un músculo o grupo de músculos, junto a una inflamación. La cura a esta dolencia es el descanso durante días. También se aconseja la aplicación los antiinflamatorios, los analgésicos y una buena hidratación.

Para asegurar que el cuerpo está perfectamente hidratado a la hora de iniciar la caminata, lo mejor es comenzar a beber una hora antes.

Las quemaduras son otras de las dolencias habituales. Por ello, la protección solar es imprescindible durante el Camino: es necesario el uso de cremas, gorras y gafas de sol.


Camino de Santiago; la mochila

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Camino de Santiago; escoge la mochila adecuada para evitar lesiones innecesarias

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Camino de Santiago; lesiones habituales

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