Camino de Santiago; origen

El Camino de Santiago; el origen del Camino

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El origen del Camino se remonta al año 813, cuando Pelayo, rey de Asturias, se disponía a caminar por el bosque cuando divisó un campo de estrellas señalando una dirección concreta.

Lo que encontró en el lugar señalado por las estrellas fue un arca de piedra que contenía restos humanos y, por una revelación divina, supo que se trataba del cuerpo de Santiago Apóstol.

El rey se dirigió a Padrón (antiguamente llamado Iria Flavia), para informar de lo sucedido al obispo Teodomiro.

Tras dar a conocer el descubrimiento, el rey Alfonso II el Casto hizo construir una iglesia en el lugar para proteger el enterramiento.

Otros templos fueron construidos posteriormente, mejorando en calidad y aumentando de tamaño, hasta llegar al nivel de la Catedral de Santiago.
Herodes Agripa mandó matar a Santiago en Jerusalén y, según cuenta la leyenda, sus discípulos robaron el cuerpo y lo transportaron por mar durante una semana hasta llegar a la ría de Arousa.
El Apóstol había predicado en la península Ibérica y según dictaba la tradición los apóstoles debían ser enterrados en el lugar donde realizaban sus predicaciones.

A principios del siglo IX la península estaba dominada por los musulmanes, siendo solo unos pocos reinos cristianos los que resistían en las montañas cántabras.
Por aquel entonces los cristianos no seguían la figura de ningún líder. Faltaba carisma, y era necesaria la figura de alguien que representase sus ideales.

Años más tarde el rey Ramiro I de Asturias se enfrentó a las tropas de Abderramán II y, cuando los cristianos se encontraban sin fuerzas y en una desigualdad numérica evidente, el Apóstol Santiago hizo su aparición sobre un caballo blanco.

Los cristianos ganaron la batalla y la hazaña se popularizó y llegó a oídos de gentes de todas las partes del mundo.
Podríamos situar el origen del Camino en este punto de la historia. Fue a partir de este momento cuando los peregrinos de toda Europa iniciaron su viaje en dirección a la capital.

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