Camino de Santiago; enfermedades (Parte II)

¿Cómo prevenir las enfermedades del camino? (Parte II) 

A lo largo del Camino os tendréis que enfrentar a situaciones muy variadas, entre las que se incluyen las inesperadas enfermedades o pequeños inconvenientes para la salud. Compartimos en esta publicación algunas recomendaciones generales para que solventéis estos problemas con facilidad.

Insolación o golpe de calor

La insolación es producida por la exposición prolongada de la cabeza y cuello a los rayos solares, mientras que el golpe de calor se origina por el calor sofocante y la gran humedad ambiental, aún estando en la sombra. Ambos producen cansancio, dolor de cabeza, desvanecimiento y temperatura excesivamente alta.

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¿Cómo prevenirlos?

Para prevenirlos es necesario evitar caminar por lugares donde de mucho el sol, llevar ropa ligera, cubrirse la cabeza y beber mucho líquido, a ser posible isotónico, de forma frecuente.

¿Qué hacer?

Colocar a la persona a la sombra, en un sitio fresco. Desvestirla o aflojar sus ropas y refrescarla con paños mojados en la cabeza. Darle aguar fresca y si es posible con una cucharada de sal (o suero oral). Según su estado trasladarle a un centro médico o llamar a los servicios de urgencia.

Mordeduras de animales

Aunque no son habituales, las mordeduras de los animales pueden provocar hematomas o heridas: la consecuente infección puede que no tarde en aparecer.

Además, la saliva de los animales puede transmitir enfermedades, incluso la rabia, que es potencialmente mortal.

¿Cómo prevenirlas?

No acercarse, provocar ni molestar a mascotas desconocidas o extraviadas ni a animales salvajes.

Qué hacer

Hay que avisar inmediatamente a un médico. Si el animal actúa de manera extraña o ataca sin provocación, es probable que tenga la rabia. En este caso, no se debe perder de vista al animal e informar a las autoridades de su localización, para que éstas lo capturen.

Chinches

Durante la peregrinación es casi inevitable que sufráis alguna dolorosas picaduras de insectos. Para paliar el dolor y mejorar el estado de la herida, podéis aplicar diferentes remedios caseros muy efectivos. Contra las picaduras de mosquitos, lo más efectivo es el amoníaco. Rociar la picadura con pequeñas cantidades o con un algodón empapado y posteriormente humedecer la picadura y frotarla con sal. También se recomienda frotar la picadura con la pulpa de medio limón o con ajo.

También es efectivo extender dentífrico (mejor si es de menta) sobre la zona afectada por la picadura, para ayudarnos a remitir el incómodo picor. En el caso de que en ese momento no dispongamos de pasta de dientes y tampoco de nadie que nos la preste, podemos emplear la saliva, mojando la picadura cada cierto tiempo, pero este remedio no es efectivo para picaduras mayores.

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